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Tú no tienes que amamantar

Hace unos días estaba conversando con una amiga que acaba de tener su tercer hijo. No me sorprendió encontrarla bastante tensa porque cada puerperio es único y trae consigo nuevos retos a superar.

Cuando empezamos a conversar, fue inevitable llegar al tema de la lactancia materna y mientras la escuchaba tuve un cóctel de sensaciones que me revolvieron el estómago.

Mi amiga me dijo: «Mira, Lédif, yo tengo que amamantar porque si no lo  hago, se me vienen encima la pediatra, mi madre y mis amigas, ya me han criticado bastante y me han hecho sentir culpable por no haber podido hacerlo con mis dos hijos anteriores».

¿Alguna vez te ha pasado o has escuchado la historia de alguna mujer que haya pasado por esto?

Probablemente sí, porque es muy común. Personalmente he atendido cientos de casos como éste. Así que en este momento me dispongo a explicar las cosas paso a paso, como me gusta. Intentando que la explicación sea lo más sencilla posible.

Para empezar quiero hacer un gran hincapié en la idea de que tienes que amamantar.

¡No!, tú no tienes que amamantar.

La verdad es que no tienes que hacer nada que no quieras hacer.

Tú vas a amamantar porque lo decidiste, porque tienes un deseo ardiente de hacerlo, porque eliges desde la intuición o el conocimiento, porque eres tú quien lo va a hacer y nadie lo hará por ti.

Eres una mujer que acaba de convertirse en madre, tu vida cambió para siempre, tienes un ser pequeñito en los brazos que requiere tu atención constante, estás cansada y confundida, todo cambió a tu alrededor. Además, tienes la historia de tu infancia que ahora se ve iluminada con la luz de tu hijo, de un momento a otro empiezas a revivir tus recuerdos de cuando eras niña y no los puedes controlar. Es algo que muchas veces puede ser fuerte e impactante. Y encima de todo, te sientes sola y adolorida. Aunque haya cien personas en tu casa, te sientes sola.

Lo que acabo de describir es una resumen muy sencillo de lo que vivimos las mujeres durante el puerperio. Y ya sé que algunas me van a decir que  no sintieron eso y que sus puerperios fueron hermosos, perfectos y maravillosos; me alegro por ustedes. Pero este artículo está escrito y dedicado a todas las mujeres que, llegado el momento, deciden hacer cosas que no quieren por el qué dirán de los demás o porque es lo que sus creencias limitantes le están diciendo que tiene que hacer.

Entonces, volviendo al tema del tener que, lo primero que quiero que recuerdes es que tienes la libertad para decidir lo que vas a hacer y la forma cómo lo vas a hacer. Nadie tiene derecho a hacer que tus primeros años de maternidad y crianza estén llenos de contradicciones y malestares. Pero (aquí viene el pero), todo depende de ti. ¡Eso sí!, todo está en tus manos y será diferente cuando tus decisiones sean coherentes con tus emociones.

Por ejemplo, si no quieres amamantar a tu hijo, no lo hagas. Si no quieres practicar colecho, no lo hagas. Si no quieres alimentarlo practicando BLW, no lo hagas. ¡Así de sencillo! Y así con todo.

Cuando te haces madre, automáticamente te conviertes en una malabarista extrema, que hace su presentación con 100 pelotas a la vez. No te preocupes si tienes que soltar alguna de esas pelotas, porque a todas nos ha pasado. Algunas madres sueltan la pelota de la crianza con apego, otras sueltan la del colecho, otras la del BLW, otras la de la lactancia. Y así, vamos soltando y retomando hasta que logramos el equilibrio que hemos soñado.

Ahora, como especialista en lactancia materna, mi deber es informar, y personalmente quiero hacerte la invitación de que te permitas tener conocimiento sobre los dos lados de la moneda para que decidas desde la información y no desde la ignorancia.

Y como prefiero apoyarme en quienes tienen mucha más experiencia que yo, para este apartado voy a compartir la sabiduría y experiencia de la doctora Kika Baeza. En su libro Amar con los brazos abiertos, dice lo siguiente:

«El bebé está diseñado para mamar y estar muy cerca de su madre. El diseño primordial del ser humano no contempla otra forma de relación entre la madre y el hijo durante los primeros años de vida puesto que ha comprobado a lo largo de cientos de miles de años que ésta es la forma que consigue mayores tasas de supervivencia. Es decir, para nuestra especie, el amamantamiento y la crianza con apego, es lo adecuado».

 Y como en todo, por el otro lado viene el pero y es importante nombrarlo:

«Amamantar y criar con apego es lo adecuado al ser humano. Pero, la realidad es que ya no vivimos en pequeñas tribus, ni somos cazadores-recolectores. Ahora vivimos en sociedades muy complejas, muy competitivas, y muy rápidas. En la mentalidad común imperante hoy una mujer que decide quedarse en casa a cuidar de sus hijos es extraña».

Entonces, ¿sigue siendo adecuado el amamantamiento en nuestro tiempo?, ¿es posible superar todos los obstáculos psicosociales y sanitarios que se nos ponen por delante a las madres?

«Me atrevo a afirmar que el amamantamiento y la crianza con apego son aún más importantes ahora que hace siglos, precisamente por la deshumanización del momento actual».

¿Lo ves?

Es muy diferente que te digas «me gustaría amamantar a mi bebé», «no quiero amamantar a mi bebé», que decir, «tengo que amamantar a mi bebé».

Ese tengo que, tiene el poder de hacernos hundir en la culpa y el malestar, y ya bastante trabajo tenemos como para sumarnos cargas innecesarias. ¿No te parece?

Ahora, a manera de ejercicio, te pido que repitas el mantra de Eva, la autora de mamamail.es:

«La crianza es mía y de nadie más»

Repítelo todas las veces que sean necesarias hasta que te lo aprendas y te lo creas.

En conclusión, como madre tienes la libertad de decidir cómo vas a cuidar, criar y alimentar a tus hijos. Lo importante es que decidas desde la información y no desde la ignorancia. Recuérdalo y ¡Créelo!

Si quieres hablar conmigo sobre este tema o cualquier otro, déjame un comentario aquí en este post. Además, te recuerdo que siempre me encontrarás en mi comunidad de facebook Mujeres al Compás de los Cerezos y en mi instagram @soyuncerezo.

Antes de irte quiero pedirte que compartas este artículo para que llegue a más mujeres y entre todas nos ayudemos y apoyemos.

Te espero en el grupo. Un abrazote.

 

 

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